FAQs - Relaciones personales y familiares
Un documento de capitulaciones matrimoniales, ¿cuándo se puede hacer, antes o después del matrimonio? ¿Qué requisitos notariales conlleva?

Las capitulaciones matrimoniales tienen por objeto establecer disposiciones relativas al régimen económico matrimonial, y en general otras estipulaciones relacionadas con el matrimonio. En derecho común, es la forma adecuada para pactar un régimen económico matrimonial distinto al que la ley establece como supletorio a falta de pacto: el de la sociedad de gananciales. Si usted no se rige por ningún derecho foral y quiere pactar, por ejemplo, el régimen de separación de bienes, debe acordarlo así en capitulaciones matrimoniales. En los derechos forales pueden hacerse, además, determinados pactos sobre la herencia. Se pueden hacer capitulaciones matrimoniales antes o después de contraer matrimonio -en cualquier momento-, siendo los únicos requisitos el acuerdo y la comparecencia ante notario de ambos cónyuges.

He realizado hace unos años, antes de casarme, un documento de separación de bienes y no lo he llevado al registro. ¿Tiene plena validez así o puede darme problemas por no haber sido registrado?

Tiene plena validez siempre que el matrimonio se celebre en el plazo de un año, pero puede ser ineficaz para hacerlo valer frente a terceros de buena fe. En consecuencia, le recomendamos que lo lleve lo antes posible al Registro Civil donde está inscrito su matrimonio (esta información consta en el Libro de Familia).

Mi pregunta es sobre el régimen de gananciales y de bienes separados. Quisiera saber qué diferencias existen entre ambos y qué debo hacer para acogerme al régimen de bienes separados. Además, he comprado un piso en construcción y aún no se ha hecho escritura pública. Se hará después del matrimonio. Quisiera que, aunque los bienes sean gananciales en dicho matrimonio, constase que ese piso es mío puesto que yo lo he comprado. ¿Es esto posible? Si lo es, ¿qué he de hacer previamente al matrimonio?

El régimen de gananciales supone la existencia de una masa común de bienes, que son del marido y de la mujer, frente a los bienes privativos de cada uno de ellos, que les pertenecen en exclusiva. Son bienes gananciales, en general, los comprados durante el matrimonio por cualquiera de los cónyuges, los que sustituyan a otros gananciales o los que se adquieran con el trabajo de marido y mujer. Son bienes privativos los adquiridos por herencia o donación, los que sustituyan a otros privativos o los que les perteneciesen antes del matrimonio.

Para vender o hipotecar bienes gananciales es necesario el consentimiento de ambos cónyuges. Al fallecimiento de uno de los esposos se liquida la sociedad de gananciales. Esto es, los gananciales se reparten entre el viudo y los herederos del fallecido.

El régimen de separación de bienes consiste en que, a efectos patrimoniales, es como si no se hubiese contraído matrimonio. Cada uno de los esposos sigue siendo titular de su patrimonio y no hay bienes comunes. De las deudas de cada cónyuge responden exclusivamente sus bienes, y no los del otro. Solamente se presume que les pertenece a ambos por mitad aquel bien cuya pertenencia a uno u otro no conste. Esta es la idea general, aunque existen muchas especialidades y precisiones.
Si no es usted catalán, valenciano o balear y no pacta otra cosa al casarse, su matrimonio se regirá por el régimen de gananciales (o el sistema aragonés, navarro o vizcaíno, muy parecidos). Si quiere optar por otra cosa debe hacerlo en una escritura pública de capitulaciones matrimoniales ante notario. Si solo quiere que conste el piso como suyo, su mujer puede confesar que el dinero empleado es de su exclusiva pertenencia y así se inscribiría en el registro de la propiedad como privativo suyo. Pero con una limitación: los acreedores de su esposa y sus hijos podrían considerarlo como ganancial a efectos de perseguir el bien para cobrar los primeros o calcular las legítimas los segundos. Si quiere hacer extensiva esta idea de exclusividad no solo al piso, sino también a los demás bienes que vayan adquiriendo, entonces pacte en capitulaciones matrimoniales el régimen de separación de bienes.

Tenga en cuenta que cualquiera que sea el régimen económico de su matrimonio puede cambiarlo en cualquier momento, de acuerdo con su cónyuge, en capitulaciones matrimoniales.
Los honorarios del notario varían según se trate tan solo de cambiar el régimen económico del matrimonio, que es un acto sin cuantía, o si, además, conlleva la liquidación del régimen anterior, lo que subiría el coste dependiendo del valor de los bienes que se adjudiquen los cónyuges.

Para cualquier otra duda

Visite la página www.notariado.org

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